¡Que tute! ¡que follón! El pasado viernes 29 fui a Londres para asistir a uno de los eventos británicos más significativos: la boda de los Duques de Cambridge William Arthur Philip Louis y Catherine Elizabeth.
Con mi llegada a la capital del imperio hacía honores a lo que parece ser una nueva tradición familiar, ya que mi padre hace treinta años, mientras vivía en Londres pudo asistir a la boda de los Príncipes de Gales, Chales y Diana; y ahora yo tuve la oportunidad de ver a sus hijos y futuros reyes de Reino Unido desposarse. Aún recuerdo cada vez que ponían imágenes de aquel evento en algún tipo de documental en la tele mi padre decía - “¡ves! uno de esos puntitos que forman ese geintio soy yo”- y como me alucinaba eso a los 10 años.
Volviendo al asunto. Mi hazaña, porque no tiene otro nombre, empezó el jueves a las 12 de la noche, que fue cuando terminé de trabajar. Tenía planeado quedarme en el centro porque mi guagua salía a las 4 de la madrugada, sin embargo mis pantalones se habían roto y tuve que volver a casa a cambiármelos, así lo hice y además pude dormir una hora, yeey!
A las 3 salí de casa y a las 4 salió puntual la guagua para Londres. Yo no he sido bendecido con la facultad que tienen algunos de poder dormir donde sea, nunca he podido dormir en ningún medio de locomoción ya sea barco, avión, tren, coche o por supuesto guagua, así que ahí estaba yo, sentado después de trabajar y tras andar un buen trecho, se hicieron 5, 6, 7, 8... y sin poder dormir.
En fin...
8 y en Londres. Ahí iba yo de camino a la Abadía de Westminster, donde sería la ceremonia, cuando a medio kilómetro de distancia de ésa me vi que ya no podía llegar más cerca porque todas las aceras hasta llegar a la Abadía estaba bloqueadas por largos tampones humanos. ¡Media vueltaaaaa AR! ¡Hacia el Palacio de Buckingham se ha dicho!… …Otro tampón humano. Como pueden ver en el siguiente video, ni tan siquiera llegaba a ver el palacio desde lejos debido a que tenía una muralla y una puerta que me limitaban la visión de la plaza. Así que con astucia y sin lubricante fui deslizándome sutilmente hasta que.. ¿¿y que hace este tío aquí??
Me llamó la atención el hecho de que hubiera un “Royal Portero de Discoteca” al final de la puerta de metal, esperando que alguien saliera de la ZONA PRIVILEGIADA (donde había espacio para respirar y una vista grandiosa al Palacio) para dejar entrar la misma cantidad de personas. Aquí hay algo que no entiendo, si cuesta tanto entar en ese lado por que había gente que salía? De hecho habían personas en ese lado que habían pasado la noche ahí, imagino que la respuesta es... tenían que hacer pipí.
Llego mi oportunidad y entré. ¡Oooooh impresionante! El palacio de Buckingham con una bandera con el escudo Británico de un tamaño colosal!
También en este lado fui .luchando hasta que llegué a un lugar buenísimo, y ahí pude ver desfiles de soldados caraconos, caballeros, y también vi entrar a los carruajes con la Reina y el Duque de Edimburgo y los recién casados.
¡Oh, Josué ya lo tienes!
Ts, ts, ts no tan rápido, la guardia Inglesa me tenía una jugarreta preparada que pondría en riesgo lo más importante de la misión, “las escena del balcón”
Cuando ya todos los culos reales estaban en casita y la guardia real se había ido, cerraron las puertas y trás unos instantes de espera, la muchedumbre de la cual yo era parte empezó a abuchear con rabia hacia algo que estaba pasando detrás nuestro. Una cadena de policías que llegaba de acera a acera caminaba codo con codo y detrás de ellos les seguia la muchedumbre que se había quedado lejos del palacio, de esta manera la gente podía ocupar toda la plaza ya que no iban a pasar más coches ni desfiles.
Me precipité junto con los demás de mi zona para saltar la valla que habían puesto al final de mi acera pero una policía lo impidió así que tuve que bordearla, para cuando ya lo había echo, la zona esta infestada de Bretones salvajes y encolerizados buscando el mejor ángulo de visión fuera de pilares.
¡Era tal el tumulto y su brutalidad que temí por mi integridad física! Estábamos tan apelotonado que no había espacio físico para inspirar y lo que es peor, aunque al lado del palacio, tenía uno de los pilares que sostienen las puertas justo tapándome el balcón. Esto no podía ser, había hecho un esfuerzo enorme llegando hasta ahí y no iba a dejar que un metro de cuerpos pálidos me impidieran ver la escena así que hice un último esfuerzo y llegué hasta donde se veía. Era terrorífico, gente tiraba de mi mochila hacía atrás, otros desde atrás hacia delante, los de delante hacía atrás, los de la derecha hacia mi izquierda y los de mi izquierda hacía la derecha. Ademas niños, sí niños pequeños llorando asustados hacía que sus madres sacaran lo peor de ellas empujando y exigiendo al gentio que se apartara para salir.
Lo que hice a continuación no es demasiado relevante y ya os he hecho leer mucho. En resumidas cuentas, caminé y vi cosas de Londres que quería ver hasta que se me hizo la hora, llegué a la estación de guaguas a las 9 y a las 11:30 salió la mía. Llegué a Manchester a las 3 20 y a las 4 ya estaba en casita otra vez.
Roto...muy roto!
Se lo que están pensado.
¿Y mereció la pena Josué?
La respuesta es, definitivamente sí, a mi me gustan estas cosas, los retos y el participar en situaciones memorables, es esencial para mi salir de la rutina de vez en cuando. No sólo vi Londres, la National Gallery y la Tate Modern, también pude saber que fue lo que mi padre experimento hace treinta años, ver a la familia real en persona, saborear un ambiente en el que nunca había estado, con sus cosas buena también, como sus himnos y canciones; sus colores, su humor y sus desfiles. Atesoro todas estas experiencias que un día serán las historias que cuente a mis... sobrinos.
Más cosas pasaron ese día pero ya esta bueno, no?

¡No esperaba menos de ti! Le dije a David "Seguro que tu hermano se fue a ver la boda" (con un poco de envidia, la verdad, jaja)Ahora pienso: seguro que alguno de los puntitos de la tele era Josue, jajaja
ResponderEliminarSI¡¡¡¡ ese es mi niño, pero que envidia, joo y con esta van dos que me pierdo
ResponderEliminarSabía que no me decepcionarías, jejeje. Por cierto, me ha encantado el tono épico con el que has relatado tu hazaña, si señor.
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